Ahí tienes a mi amigo, con todo el futuro por delante, o con todo el pasado, no sé muy bien. Volviendo a mirar por la ventana y encontrándose con aquella mujer; ahora jugaba con ventaja porque conocía los plazos del tiempo que le quedaba.
Aún así, dejó pasar el primer año deleitándose, asomándose por la ventana y planificando bien la declaración de amor; pensando en la pose precisa, en las palabras adecuadas... y dejó pasar el tiempo.
Un día se presentó en el restaurante a la hora de comer, se sentó en la primera mesa que vio libre, y vio a Carola, deambulando entre las mesas. Se acercó, se puso delante de él, y le dijo: “¿Qué desea?”. Aquel era el momento, ésa era su oportunidad, así que su garganta se tensó como una guitarra, y mirándola le dijo:
“Una sopa de cebolla y un filete de ráchela bien cocido, por favor”.
Carola tomó nota y se fue. Mi amigo se estuvo maldiciendo toda la noche, así que al día siguiente, ahí le tienes, sentando a la mesa, mirando a Carola, clavando sus pupilas en las de ella y diciendo: “una sopa de cebolla y unos tacos de camarones, por favor”. Y al día siguiente, armándose de valor: “una sopa de cebolla sólo, por favor”. Y así, día tras día, asomándose por la ventana viéndola pasar, y a la hora de comer asomándose a una sopa de cebolla… y el tiempo pasaba.
A veces mi amigo creía que ella fijaba su vista en él, y entonces, ahhhh amigo… Entonces las palomas del parque volaban, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias se abrazaban, y los soldados en primera línea de fuego se daban largos besos en la boca. Qué va. Ella no reparaba en él. Y pasaba el tiempo, pasaban los días, pasaban los meses, y pasaban los años, años de sopa de cebolla...
(continúa)
martes, 30 de noviembre de 2010
Carola. #4
A la mañana siguiente, el teléfono sonó bien temprano, alguien al otro lado le decía: "Oye que tienes que venir a la reunión, que es urgentísimo, que tienes que estar aquí, vente para la oficina"; y mi amigo colgó el teléfono maldiciendo al tipo al otro lado de la línea, ¡la oficina!( que mala broma)... El caso es que antes de despedirse, el coyote le había dicho... "Ten cuidado, vuelves a tener 34 años, no repitas los mismos errores"; y pensó en las palabras del coyote mientras se despertaba, y encendía la radio, en la radio las noticias de otras veces, y mi amigo buscando los papeles del coyote y no los encontraba, de repente alguien dijo la fecha, era la de hacia 5 años!!!, bajo corriendo las escaleras y compro el primer periódico que vio, miro la fecha y era la de hacía cinco años, ¡¡¡volvía tener 34 años!!!, agarro el primer taxi que vio, y se fue para su oficina volando, subió los 8 pisos corriendo, y allí estaba todo igual, su misma oficina, la misma gente, y la misma ventana, mi amigo se acerco a ella, se asomo... y su aliento se detuvo... como toda la ciudad al paso de la dulce Carola.
Porque todo empezaba de nuevo...
Porque todo empezaba de nuevo...
lunes, 29 de noviembre de 2010
Carola. #3
Ese día terrible, mi amigo se sorprendió un poco cuando no la vio pasar por debajo de su ventana, pero aún así se fue a buscarla al restaurante, busco a Carola entre las mesas pero no la encontró, así que pregunto al encargado, el encargado le dijo que Carola se había marchado, no del restaurante, de la ciudad, se había ido a Acapulco con su familia, y no iba a volver mas.
Y mi amigo supo del sabor amargo de la derrota, supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su ventana, subió los ocho pisos arrastrando los pies y no se sorprendió cuando en el octavo piso encontró a todo el mundo alborotado, de un lado para otro, frenéticos, alguien con el rostro desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban en la banca rota, así que todos a la calle ( se quedo sin trabajo), en un día había perdido todo, la mujer que amaba, el trabajo... se volvió para su casa, no muy sorprendido, todo encajaba... el mundo se derrumbaba y lo hacia todo de una vez.
Durante mucho tiempo no salio de su casa, sin saber que hacer y solamente pensando en la dulce Carola, primero sin el valor para salir a buscarla a Acapulco, y luego sin el dinero necesario.
Paso otro año, 5 años desde que vio a Carola por primera vez y penso tomar una decisión, empezó a buscar trabajo, pero mi amigo tenia 39 años, y en México no es fácil encontrar trabajo a esa edad, porque ya no eres el joven agresivo que buscan las empresas y en todas las entrevistas de trabajo, le decían, que no y que no, así que mi amigo penso y tomo una decisión, que cambio su vida...
Decidió buscar a un coyote; Un coyote en México es un tipo que se dedica a negocios turbios, veran, mi amigo buscaría a un coyote para que le hiciese una falsificación de la partida de nacimiento, mi amigo bien podría aparentar 34 años, así que le pediría al coyote una partida de nacimiento que dijera que tiene 34 para así poder acceder a algún puesto de trabajo.
Así que mi amigo se fue para la Plaza de Santo Domingo, cerca del Zócalo, donde están los coyotes.
Y hay tienes a mi amigo ...perdido, caminando de un lado para otro, se acabo perdiendo entre las callejuelas... y llego a un callejón inhóspito. En un portal antiguo, viejo, observo como un anciano le hacia señas, le sonreía y le hacia señas para que lo siguiera, mi amigo siguió a aquel misterioso hombre, y supo que era un coyote... le dijo: - "Yo soy tu hombre, se lo que necesitas"... Si ya se... necesito una partida de nacimiento que falsifique que tengo 34, - Bueno, bueno, dame tus datos, y empezó a tomar datos, y mientras tomaba datos...El viejo coyote, le dijo: - ¿Alguna vez estuviste en Acapulco?, y a mi amigo le dio un vuelco en el corazón y se deshacía en el ácido del recuerdo de la dulce Carola - "Nunca", respondio.... El viejo le dijo, veras yo vivo cerca de la autopista hacia Acapulco, cerca de Tepoztlán... Veras ¿conoces la curva del autopista?, ¿conoces la leyenda, verdad?... La del fantasma que hace parar a los autos en el mismo sitio, que se subía y desaparecía en la misma curva en que se mato, aquella carretera esta desabitada a media noche, casi nadie pasaba por allí por miedo al fantasma, fíjate... Mi amigo dijo si, si se donde es, y el viejo le dijo: pues veras, muchas veces he estado tentado de agarrar la autopista para Acapulco y empezar de nuevo...
Espera un momento... Y mi amigo se quedo pensando en Acapulco y mil huidas... al rato vino el viejo coyote, con los documentos falsos... Se fue para casa, aquella noche solo pudo dormir con el recuerdo de la dulce Carola.
Y mi amigo supo del sabor amargo de la derrota, supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su ventana, subió los ocho pisos arrastrando los pies y no se sorprendió cuando en el octavo piso encontró a todo el mundo alborotado, de un lado para otro, frenéticos, alguien con el rostro desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban en la banca rota, así que todos a la calle ( se quedo sin trabajo), en un día había perdido todo, la mujer que amaba, el trabajo... se volvió para su casa, no muy sorprendido, todo encajaba... el mundo se derrumbaba y lo hacia todo de una vez.
Durante mucho tiempo no salio de su casa, sin saber que hacer y solamente pensando en la dulce Carola, primero sin el valor para salir a buscarla a Acapulco, y luego sin el dinero necesario.
Paso otro año, 5 años desde que vio a Carola por primera vez y penso tomar una decisión, empezó a buscar trabajo, pero mi amigo tenia 39 años, y en México no es fácil encontrar trabajo a esa edad, porque ya no eres el joven agresivo que buscan las empresas y en todas las entrevistas de trabajo, le decían, que no y que no, así que mi amigo penso y tomo una decisión, que cambio su vida...
Decidió buscar a un coyote; Un coyote en México es un tipo que se dedica a negocios turbios, veran, mi amigo buscaría a un coyote para que le hiciese una falsificación de la partida de nacimiento, mi amigo bien podría aparentar 34 años, así que le pediría al coyote una partida de nacimiento que dijera que tiene 34 para así poder acceder a algún puesto de trabajo.
Así que mi amigo se fue para la Plaza de Santo Domingo, cerca del Zócalo, donde están los coyotes.
Y hay tienes a mi amigo ...perdido, caminando de un lado para otro, se acabo perdiendo entre las callejuelas... y llego a un callejón inhóspito. En un portal antiguo, viejo, observo como un anciano le hacia señas, le sonreía y le hacia señas para que lo siguiera, mi amigo siguió a aquel misterioso hombre, y supo que era un coyote... le dijo: - "Yo soy tu hombre, se lo que necesitas"... Si ya se... necesito una partida de nacimiento que falsifique que tengo 34, - Bueno, bueno, dame tus datos, y empezó a tomar datos, y mientras tomaba datos...El viejo coyote, le dijo: - ¿Alguna vez estuviste en Acapulco?, y a mi amigo le dio un vuelco en el corazón y se deshacía en el ácido del recuerdo de la dulce Carola - "Nunca", respondio.... El viejo le dijo, veras yo vivo cerca de la autopista hacia Acapulco, cerca de Tepoztlán... Veras ¿conoces la curva del autopista?, ¿conoces la leyenda, verdad?... La del fantasma que hace parar a los autos en el mismo sitio, que se subía y desaparecía en la misma curva en que se mato, aquella carretera esta desabitada a media noche, casi nadie pasaba por allí por miedo al fantasma, fíjate... Mi amigo dijo si, si se donde es, y el viejo le dijo: pues veras, muchas veces he estado tentado de agarrar la autopista para Acapulco y empezar de nuevo...
Espera un momento... Y mi amigo se quedo pensando en Acapulco y mil huidas... al rato vino el viejo coyote, con los documentos falsos... Se fue para casa, aquella noche solo pudo dormir con el recuerdo de la dulce Carola.
Carola. #2
A la mañana siguiente, después de haber estado toda la noche pensando en aquella mujer, mi amigo salió a la ventana, se asomo, allí la encontró, y aquella cita era diaria, aquella cita se convirtió en una obsesión, día a tras día mi amigo se asomaba a la ventana y la veía pasar, se preguntaba ¿como sería ella?, ¿como sería su vida?, ¿como despertaría?, ¿como dormiría?...
Pasaban los días, y pasaban los meses... Y mí amigo a veces creía percibir el perfume de ella desde lo alto del edificio, fíjate... Creía escucharla tararear una canción y la melodía lo perseguía durante todo el día. Y pasaban los meses... Y pasaron años, años y mi amigo asomado a la ventana, preocupándose cuando la veía caminar bajo la lluvia sin paraguas, preocupado cuando la creía ver mas delgada...
Paso mucho tiempo, y muchas veces estuvo tentado de bajar los ocho pisos para decirle a aquella mujer, que... ¡que diablos! ...Que la amaba, pero no lo hizo.
Y paso mucho tiempo, cuatro años asomado a la ventana, y planeando el momento preciso para acercarse a ella, y por fin tomo una decisión, sería este día...
(continúa)
Pasaban los días, y pasaban los meses... Y mí amigo a veces creía percibir el perfume de ella desde lo alto del edificio, fíjate... Creía escucharla tararear una canción y la melodía lo perseguía durante todo el día. Y pasaban los meses... Y pasaron años, años y mi amigo asomado a la ventana, preocupándose cuando la veía caminar bajo la lluvia sin paraguas, preocupado cuando la creía ver mas delgada...
Paso mucho tiempo, y muchas veces estuvo tentado de bajar los ocho pisos para decirle a aquella mujer, que... ¡que diablos! ...Que la amaba, pero no lo hizo.
Y paso mucho tiempo, cuatro años asomado a la ventana, y planeando el momento preciso para acercarse a ella, y por fin tomo una decisión, sería este día...
(continúa)
jueves, 25 de noviembre de 2010
Carola. #1
Yo conozco la historia de un tipo que se enamoro desde una ventana...
Es la historia de un amigo, vive en México, en el D.F, trabaja en el octavo piso de un edificio, en unas oficinas en el centro de la ciudad.
Un día, estaba con la mirada perdida en el smog del D.F, cuando bajo la mirada del cielo a la calle, o mas bien del smog al cielo... Porque allí estaba ella, la dulce Carola, de belleza soberbia, radiante cruzaba la calle, y ha sus pasos se detenía toda la ciudad, en frente, había un edificio en obras, y todos detenían su ritmo frenético para observar aquella mujer.
Un obrero estuvo tentado de lanzarle un piropo, pero el de al lado le dio un codazo para callarlo, tal era el silenció litúrgico que imponía esa mujer.
Y mi amigo se quedo embobado mirando aquella mujer, cruzando la calle, que iba pensando en lo suyo, pensando quizás en lo duro que iba a ser su nuevo trabajo en el restaurante de la esquina. Se quedo embobado viendo como la puerta del restaurante devoraba a aquella mujer menuda.
Y supo mi amigo que nada sería igual...
(continúa)
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