Aquella mujer era hermosa, no sé si tanto como Carola, pero era hermosa, triste pero hermosa. Aquel silencio fue eterno, y él le dijo: "volvamos al coche, te llevo al D.F.". Y mientras se subían al coche, él pensó en decirle: “Quédate conmigo, huyamos juntos a cualquier sitio, empecemos de nuevo, yo que sé!”, y quizás ella pensaba lo mismo, pero, sin embargo, dijo: “Ten cuidado con esa curva”. Y mi amigo tuvo mucho cuidado, pasó la curva, y con los ojos fijos en la carretera, mi amigo no se atrevía a mirar en el asiento de al lado. Quizás ella también se había marchado como la dulce Carola y volvía a estar solo, y sabiéndose solo, se dirigió hacia la autopista y cuando iba a entrar en ella escucho una voz al lado que decía:
“¿Alguna vez has estado en Acapulco?”
Mi amigo miró en el asiento de al lado y ahí seguía ella, ahora estoy seguro, era más hermosa que Carola. Mi amigo dijo: "Nunca”, y ella le dijo: “Pues llévame”. Y se fueron, y así siguen en la carretera. Mi amigo no volvió a ver a Carola, porque lo importante no era Acapulco, lo importante era el viaje, y saber que hay que tener memoria para no repetir los errores y saber que la historia no se debe repetir.
Sobre los fantasmas, no sé si creer. Yo no sé si hay vida después de la muerte. Hay gente que se cuestiona si hay vida antes de la muerte. Yo personalmente me cuestiono si hay vida antes de las 12 de la mañana…
El caso es que por aquella carretera ahora pasan después de media noche, no se si existe un coyote que me devuelva a mí el pasado, no creo, pero yo personalmente no dejaré que pases por debajo de mi ventana sin pedirte que te quedes conmigo, ni que subas a mi coche sin que emprendamos una urgente huida.
Historias
viernes, 3 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
Carola. #8 penúltima parte
Bueno, pues se detuvieron, él bajó a cambiar la rueda y ella con él… Y empezaron a hablar; una conversación trivial, pequeñas cosas, que fueron creciendo como bolas de nieve hasta convertirse en grandes cosas - "¿Y tú de dónde eres?", - "Pues yo del D.F.", y él le preguntaba :"Y a qué te dedicas”, y ella decía: “antes estudiaba, pero ya no”… Al rato no sé que le estaría contando él porque ella se descojonaba de risa, y jamás nadie había tardado tanto en cambiar una rueda. Y la noche pasaba y mi amigo le empezó a contar la historia de la dulce Carola, del coyote, y de la ventana, y de la sopa de cebolla, y le decía a la mujer: “¿Te lo crees?”, y la mujer decía:
“Si yo te contara… Yo sé lo que es desaparecer justo en el momento preciso, yo sé lo que es repetir la historia una y otra vez. Yo te entiendo”.
- "¿Tu crees en los amores a primera vista?"
- "¿Acaso existen otros?"
(continúa)
“Si yo te contara… Yo sé lo que es desaparecer justo en el momento preciso, yo sé lo que es repetir la historia una y otra vez. Yo te entiendo”.
- "¿Tu crees en los amores a primera vista?"
- "¿Acaso existen otros?"
(continúa)
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Carola. #7
Al principio mi amigo se derrumbó, pero luego… luego también. Pero trató de buscar de nuevo al coyote para encontrar la posibilidad de… de yo qué sé. Y se fue para la plaza de Santo Domingo y rebuscando encontró el nuevo callejón y el antiguo portal… y no. Encontró una sucursal del Fondo Monetario Internacional; ésos eran otros coyotes, no le interesaban. Así que recordó las palabras del viejo coyote: cerca de Tepozlan, recordó la curva de la autostopista.
Agarró el auto y se fue para allá. No se sorprendió cuando se encontró un poblado fantasma; aquel pueblo era una sombra del pasado, todo ruinas, abandonado desde hacía más de 50 años. Empezaba a hacerse de noche. Mi amigo se sonrió, asumió la derrota y decidió volver a casa cuando ya era noche cerrada. Entró en el coche y, al poco de salir del pueblo, encontró a una chica haciendo autostop en el arcén. Mi amigo no lo dudó, paró, bajó la ventanilla y “¿A dónde vas?”
- "al D.F."
- “Pues sube”-
Y al poco de subirse ella dijo: - "tenga mucho cuidado en la siguiente curva". Y apenas pudo acabar la frase porque en la última palabra sonó el reventón de una rueda. Así que mi amigo se tuvo que hacer a un lado de la carretera, y dijo: “disculpa”…
(continúa)
Agarró el auto y se fue para allá. No se sorprendió cuando se encontró un poblado fantasma; aquel pueblo era una sombra del pasado, todo ruinas, abandonado desde hacía más de 50 años. Empezaba a hacerse de noche. Mi amigo se sonrió, asumió la derrota y decidió volver a casa cuando ya era noche cerrada. Entró en el coche y, al poco de salir del pueblo, encontró a una chica haciendo autostop en el arcén. Mi amigo no lo dudó, paró, bajó la ventanilla y “¿A dónde vas?”
- "al D.F."
- “Pues sube”-
Y al poco de subirse ella dijo: - "tenga mucho cuidado en la siguiente curva". Y apenas pudo acabar la frase porque en la última palabra sonó el reventón de una rueda. Así que mi amigo se tuvo que hacer a un lado de la carretera, y dijo: “disculpa”…
(continúa)
Carola. #6
Por fin llegó el momento; no podía retrasar más la declaración. Al día siguiente Carola se iba, y aquella noche casi no durmió mi amigo. Pero al día siguiente ahí se presentó, se acercó a Carola como todos los días, y le dedicó una sonrisa, quizás mas afectuosa que otras veces. El caso es que se hizo silencio un instante que pareció eterno, ahí pensó decir: “Me gustas cuando callas por que estás como ausente”, o no sé, quizás, “¿Por qué me despierto de madrugada mientras todos duermen?” Pensó en decirle: "Me dueles mansamente, me dueles, quítame la cabeza, córtame el cuello, porque nada queda de mí después de este amor”. Pensó en decirle simplemente: “Quédate conmigo, por favor”. Y por fin, finalmente: “Una sopa de cebolla, por favor”.
Era inevitable. Mi amigo comió la sopa de cebolla como un condenado a muerte, en calma y en silencio, y se fue para casa. Ni siquiera pasó por su despacho, sabía que la derrota era inevitable, y a mí no me sorprende mucho porque creo que alguien dijo una vez que “los amores cobardes no llegan ni amores ni a historias, se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar”.
(continúa)
Era inevitable. Mi amigo comió la sopa de cebolla como un condenado a muerte, en calma y en silencio, y se fue para casa. Ni siquiera pasó por su despacho, sabía que la derrota era inevitable, y a mí no me sorprende mucho porque creo que alguien dijo una vez que “los amores cobardes no llegan ni amores ni a historias, se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar”.
(continúa)
martes, 30 de noviembre de 2010
Carola. #5
Ahí tienes a mi amigo, con todo el futuro por delante, o con todo el pasado, no sé muy bien. Volviendo a mirar por la ventana y encontrándose con aquella mujer; ahora jugaba con ventaja porque conocía los plazos del tiempo que le quedaba.
Aún así, dejó pasar el primer año deleitándose, asomándose por la ventana y planificando bien la declaración de amor; pensando en la pose precisa, en las palabras adecuadas... y dejó pasar el tiempo.
Un día se presentó en el restaurante a la hora de comer, se sentó en la primera mesa que vio libre, y vio a Carola, deambulando entre las mesas. Se acercó, se puso delante de él, y le dijo: “¿Qué desea?”. Aquel era el momento, ésa era su oportunidad, así que su garganta se tensó como una guitarra, y mirándola le dijo:
“Una sopa de cebolla y un filete de ráchela bien cocido, por favor”.
Carola tomó nota y se fue. Mi amigo se estuvo maldiciendo toda la noche, así que al día siguiente, ahí le tienes, sentando a la mesa, mirando a Carola, clavando sus pupilas en las de ella y diciendo: “una sopa de cebolla y unos tacos de camarones, por favor”. Y al día siguiente, armándose de valor: “una sopa de cebolla sólo, por favor”. Y así, día tras día, asomándose por la ventana viéndola pasar, y a la hora de comer asomándose a una sopa de cebolla… y el tiempo pasaba.
A veces mi amigo creía que ella fijaba su vista en él, y entonces, ahhhh amigo… Entonces las palomas del parque volaban, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias se abrazaban, y los soldados en primera línea de fuego se daban largos besos en la boca. Qué va. Ella no reparaba en él. Y pasaba el tiempo, pasaban los días, pasaban los meses, y pasaban los años, años de sopa de cebolla...
(continúa)
Aún así, dejó pasar el primer año deleitándose, asomándose por la ventana y planificando bien la declaración de amor; pensando en la pose precisa, en las palabras adecuadas... y dejó pasar el tiempo.
Un día se presentó en el restaurante a la hora de comer, se sentó en la primera mesa que vio libre, y vio a Carola, deambulando entre las mesas. Se acercó, se puso delante de él, y le dijo: “¿Qué desea?”. Aquel era el momento, ésa era su oportunidad, así que su garganta se tensó como una guitarra, y mirándola le dijo:
“Una sopa de cebolla y un filete de ráchela bien cocido, por favor”.
Carola tomó nota y se fue. Mi amigo se estuvo maldiciendo toda la noche, así que al día siguiente, ahí le tienes, sentando a la mesa, mirando a Carola, clavando sus pupilas en las de ella y diciendo: “una sopa de cebolla y unos tacos de camarones, por favor”. Y al día siguiente, armándose de valor: “una sopa de cebolla sólo, por favor”. Y así, día tras día, asomándose por la ventana viéndola pasar, y a la hora de comer asomándose a una sopa de cebolla… y el tiempo pasaba.
A veces mi amigo creía que ella fijaba su vista en él, y entonces, ahhhh amigo… Entonces las palomas del parque volaban, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias se abrazaban, y los soldados en primera línea de fuego se daban largos besos en la boca. Qué va. Ella no reparaba en él. Y pasaba el tiempo, pasaban los días, pasaban los meses, y pasaban los años, años de sopa de cebolla...
(continúa)
Carola. #4
A la mañana siguiente, el teléfono sonó bien temprano, alguien al otro lado le decía: "Oye que tienes que venir a la reunión, que es urgentísimo, que tienes que estar aquí, vente para la oficina"; y mi amigo colgó el teléfono maldiciendo al tipo al otro lado de la línea, ¡la oficina!( que mala broma)... El caso es que antes de despedirse, el coyote le había dicho... "Ten cuidado, vuelves a tener 34 años, no repitas los mismos errores"; y pensó en las palabras del coyote mientras se despertaba, y encendía la radio, en la radio las noticias de otras veces, y mi amigo buscando los papeles del coyote y no los encontraba, de repente alguien dijo la fecha, era la de hacia 5 años!!!, bajo corriendo las escaleras y compro el primer periódico que vio, miro la fecha y era la de hacía cinco años, ¡¡¡volvía tener 34 años!!!, agarro el primer taxi que vio, y se fue para su oficina volando, subió los 8 pisos corriendo, y allí estaba todo igual, su misma oficina, la misma gente, y la misma ventana, mi amigo se acerco a ella, se asomo... y su aliento se detuvo... como toda la ciudad al paso de la dulce Carola.
Porque todo empezaba de nuevo...
Porque todo empezaba de nuevo...
lunes, 29 de noviembre de 2010
Carola. #3
Ese día terrible, mi amigo se sorprendió un poco cuando no la vio pasar por debajo de su ventana, pero aún así se fue a buscarla al restaurante, busco a Carola entre las mesas pero no la encontró, así que pregunto al encargado, el encargado le dijo que Carola se había marchado, no del restaurante, de la ciudad, se había ido a Acapulco con su familia, y no iba a volver mas.
Y mi amigo supo del sabor amargo de la derrota, supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su ventana, subió los ocho pisos arrastrando los pies y no se sorprendió cuando en el octavo piso encontró a todo el mundo alborotado, de un lado para otro, frenéticos, alguien con el rostro desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban en la banca rota, así que todos a la calle ( se quedo sin trabajo), en un día había perdido todo, la mujer que amaba, el trabajo... se volvió para su casa, no muy sorprendido, todo encajaba... el mundo se derrumbaba y lo hacia todo de una vez.
Durante mucho tiempo no salio de su casa, sin saber que hacer y solamente pensando en la dulce Carola, primero sin el valor para salir a buscarla a Acapulco, y luego sin el dinero necesario.
Paso otro año, 5 años desde que vio a Carola por primera vez y penso tomar una decisión, empezó a buscar trabajo, pero mi amigo tenia 39 años, y en México no es fácil encontrar trabajo a esa edad, porque ya no eres el joven agresivo que buscan las empresas y en todas las entrevistas de trabajo, le decían, que no y que no, así que mi amigo penso y tomo una decisión, que cambio su vida...
Decidió buscar a un coyote; Un coyote en México es un tipo que se dedica a negocios turbios, veran, mi amigo buscaría a un coyote para que le hiciese una falsificación de la partida de nacimiento, mi amigo bien podría aparentar 34 años, así que le pediría al coyote una partida de nacimiento que dijera que tiene 34 para así poder acceder a algún puesto de trabajo.
Así que mi amigo se fue para la Plaza de Santo Domingo, cerca del Zócalo, donde están los coyotes.
Y hay tienes a mi amigo ...perdido, caminando de un lado para otro, se acabo perdiendo entre las callejuelas... y llego a un callejón inhóspito. En un portal antiguo, viejo, observo como un anciano le hacia señas, le sonreía y le hacia señas para que lo siguiera, mi amigo siguió a aquel misterioso hombre, y supo que era un coyote... le dijo: - "Yo soy tu hombre, se lo que necesitas"... Si ya se... necesito una partida de nacimiento que falsifique que tengo 34, - Bueno, bueno, dame tus datos, y empezó a tomar datos, y mientras tomaba datos...El viejo coyote, le dijo: - ¿Alguna vez estuviste en Acapulco?, y a mi amigo le dio un vuelco en el corazón y se deshacía en el ácido del recuerdo de la dulce Carola - "Nunca", respondio.... El viejo le dijo, veras yo vivo cerca de la autopista hacia Acapulco, cerca de Tepoztlán... Veras ¿conoces la curva del autopista?, ¿conoces la leyenda, verdad?... La del fantasma que hace parar a los autos en el mismo sitio, que se subía y desaparecía en la misma curva en que se mato, aquella carretera esta desabitada a media noche, casi nadie pasaba por allí por miedo al fantasma, fíjate... Mi amigo dijo si, si se donde es, y el viejo le dijo: pues veras, muchas veces he estado tentado de agarrar la autopista para Acapulco y empezar de nuevo...
Espera un momento... Y mi amigo se quedo pensando en Acapulco y mil huidas... al rato vino el viejo coyote, con los documentos falsos... Se fue para casa, aquella noche solo pudo dormir con el recuerdo de la dulce Carola.
Y mi amigo supo del sabor amargo de la derrota, supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su ventana, subió los ocho pisos arrastrando los pies y no se sorprendió cuando en el octavo piso encontró a todo el mundo alborotado, de un lado para otro, frenéticos, alguien con el rostro desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban en la banca rota, así que todos a la calle ( se quedo sin trabajo), en un día había perdido todo, la mujer que amaba, el trabajo... se volvió para su casa, no muy sorprendido, todo encajaba... el mundo se derrumbaba y lo hacia todo de una vez.
Durante mucho tiempo no salio de su casa, sin saber que hacer y solamente pensando en la dulce Carola, primero sin el valor para salir a buscarla a Acapulco, y luego sin el dinero necesario.
Paso otro año, 5 años desde que vio a Carola por primera vez y penso tomar una decisión, empezó a buscar trabajo, pero mi amigo tenia 39 años, y en México no es fácil encontrar trabajo a esa edad, porque ya no eres el joven agresivo que buscan las empresas y en todas las entrevistas de trabajo, le decían, que no y que no, así que mi amigo penso y tomo una decisión, que cambio su vida...
Decidió buscar a un coyote; Un coyote en México es un tipo que se dedica a negocios turbios, veran, mi amigo buscaría a un coyote para que le hiciese una falsificación de la partida de nacimiento, mi amigo bien podría aparentar 34 años, así que le pediría al coyote una partida de nacimiento que dijera que tiene 34 para así poder acceder a algún puesto de trabajo.
Así que mi amigo se fue para la Plaza de Santo Domingo, cerca del Zócalo, donde están los coyotes.
Y hay tienes a mi amigo ...perdido, caminando de un lado para otro, se acabo perdiendo entre las callejuelas... y llego a un callejón inhóspito. En un portal antiguo, viejo, observo como un anciano le hacia señas, le sonreía y le hacia señas para que lo siguiera, mi amigo siguió a aquel misterioso hombre, y supo que era un coyote... le dijo: - "Yo soy tu hombre, se lo que necesitas"... Si ya se... necesito una partida de nacimiento que falsifique que tengo 34, - Bueno, bueno, dame tus datos, y empezó a tomar datos, y mientras tomaba datos...El viejo coyote, le dijo: - ¿Alguna vez estuviste en Acapulco?, y a mi amigo le dio un vuelco en el corazón y se deshacía en el ácido del recuerdo de la dulce Carola - "Nunca", respondio.... El viejo le dijo, veras yo vivo cerca de la autopista hacia Acapulco, cerca de Tepoztlán... Veras ¿conoces la curva del autopista?, ¿conoces la leyenda, verdad?... La del fantasma que hace parar a los autos en el mismo sitio, que se subía y desaparecía en la misma curva en que se mato, aquella carretera esta desabitada a media noche, casi nadie pasaba por allí por miedo al fantasma, fíjate... Mi amigo dijo si, si se donde es, y el viejo le dijo: pues veras, muchas veces he estado tentado de agarrar la autopista para Acapulco y empezar de nuevo...
Espera un momento... Y mi amigo se quedo pensando en Acapulco y mil huidas... al rato vino el viejo coyote, con los documentos falsos... Se fue para casa, aquella noche solo pudo dormir con el recuerdo de la dulce Carola.
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