viernes, 3 de diciembre de 2010

Carola. #9 final

Aquella mujer era hermosa, no sé si tanto como Carola, pero era hermosa, triste pero hermosa. Aquel silencio fue eterno, y él le dijo: "volvamos al coche, te llevo al D.F.". Y mientras se subían al coche, él pensó en decirle: “Quédate conmigo, huyamos juntos a cualquier sitio, empecemos de nuevo, yo que sé!”, y quizás ella pensaba lo mismo, pero, sin embargo, dijo: “Ten cuidado con esa curva”. Y mi amigo tuvo mucho cuidado, pasó la curva, y con los ojos fijos en la carretera, mi amigo no se atrevía a mirar en el asiento de al lado. Quizás ella también se había marchado como la dulce Carola y volvía a estar solo, y sabiéndose solo, se dirigió hacia la autopista y cuando iba a entrar en ella escucho una voz al lado que decía:

“¿Alguna vez has estado en Acapulco?”

Mi amigo miró en el asiento de al lado y ahí seguía ella, ahora estoy seguro, era más hermosa que Carola. Mi amigo dijo: "Nunca”, y ella le dijo: “Pues llévame”. Y se fueron, y así siguen en la carretera. Mi amigo no volvió a ver a Carola, porque lo importante no era Acapulco, lo importante era el viaje, y saber que hay que tener memoria para no repetir los errores y saber que la historia no se debe repetir.

Sobre los fantasmas, no sé si creer. Yo no sé si hay vida después de la muerte. Hay gente que se cuestiona si hay vida antes de la muerte. Yo personalmente me cuestiono si hay vida antes de las 12 de la mañana…

El caso es que por aquella carretera ahora pasan después de media noche, no se si existe un coyote que me devuelva a mí el pasado, no creo, pero yo personalmente no dejaré que pases por debajo de mi ventana sin pedirte que te quedes conmigo, ni que subas a mi coche sin que emprendamos una urgente huida.

1 comentario:

  1. ¡Ay joder! *----*
    No me habría imaginado nunca que me iba a gustar tantísimo este final.

    "... pero yo personalmente no dejaré que pases por debajo de mi ventana sin pedirte que te quedes conmigo, ni que subas a mi coche sin que emprendamos una urgente huida."

    Que genia, joer.

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